LinkedIn tiene 500 millones de usuarios en el mundo. 10 millones de ellos en España. Eso es un montón de gente que potencialmente puede llegar a ti para comprar tu producto o contratar tus servicios. Pero un montón.

 

Y es que entiendo que si estás en LinkedIn ése es tu objetivo, ¿no? Porque si lo que quieres es colocar fotos de pies en la playa con el clásico y odioso hashtag #nitanmal (agh, qué rabia me da…) pues ya está Instagram, o si quieres gritarle al mundo que te has graduado con la foto del birrete del revés a modo de cubo lleno de ponche, borracho como una cebra con todos tus colegas de promoción, pues ya está Facebook. LinkedIn es otra cosa.

 

 

¿LinkedIn es como elegir el libro por la portada?

 

Sí. LinkedIn es un buscador de profesionales que ofrece muy poca información de entrada cuando hacemos una búsqueda. Nos da un nombre, un titular, y una foto. Nuestro cerebro procesa las imágenes mucho más rápido que el texto, así que te aseguro que la primera criba es casi inconsciente: si tu foto de perfil no convence, no van a pararse a profundizar más. Puedes ser el mejor profesional de tu sector, pero si no eres atractivo a simple vista, vas a ser un profesional del montón. Ya nadie quiere contratar al Rancius, el youtuber que compra en Pryca. El youtuber que tiene el mando de la tele forrado con una bolsa de plástico. Ponte al día. Ponte al día ya. Porque estás perdiendo tiempo, y dinero.

 

 

¿Qué hacer para que tu foto de perfil sea magnética?

 

Pues muy fácil: contrata a un profesional para que te la haga. Alguien que sepa cómo sacarle partido a un retrato. Invierte en tu imagen de la misma manera que invertirías en una camisa nueva para una entrevista de trabajo. Con la diferencia, y la suerte, de que no te va a tocar lavarla y plancharla después de cada entrevista J. Pero igual que elegirías una camisa hawaiana, una formal con gemelos, o una de leñador, tu foto tiene que representarte. Y eso, por mucha app que haya , los profesionales lo sabemos hacer.

 

 

¿Estás tieso, y de momento no puedes invertir?

 

Pues es muy comprensible también. Te dejo unas recomendaciones para que sobrevivas hasta que puedas permitirte un retrato profesional:

 

  1. No vale no tener foto de perfil. Es el primer signo de poca profesionalidad y de dejadez. Lo mínimo es rellenar el perfil completo.
  2. No recicles fotos de Facebook, selfis, o una foto que hizo tu cuñado en una manifestación en la que te ves genial, pero sales con el palo de la pancarta. Hazte una foto para LinkedIn.
  3. Fuera parejas, hijos, hurones, y compañeros del equipo de rugby. Tu perfil es tuyo y en la foto tienes que estar sólo tú.
  4. ¿Te acuerdas del capítulo de Friends en el que descubren que Chaendler no sabe posar en las fotos? Sale con una mueca tan fea siempre que en la nota de prensa de su boda, el que sale al lado de Mónica es Joey. Así que relájate, y sonríe, que vas a caer mejor.
  5. Y técnicamente… huye de los fondos abigarrados. Busca una pared clara, en un sitio bien iluminado (no a pleno sol, por favor), y si no hay nadie que te pueda hacer la foto, coloca la cámara a la altura de tus ojos en un trípode. Pero nunca, nunca, nunca, te hagas un selfi. Que dan mucha rabia.

 

 

¿Cómo es tu foto de perfil?

 

El post clase magistral sobre qué foto poner en el perfil de LinkedIn es un must en todos los blogs de foto corporativa, de branding personal, de estrategia profesional… así que ejemplos tremendos de fotos increíbles que se pone la gente de perfil hay montones. ¿Cómo es la tuya? ¿Quieres que le demos una vuelta?

 

Ah, y, una cosita… Lo de la camisa con los gemelos no te lo recomiendo ni para la entrevista de trabajo personal… el look Botín murió con Botín y ahora se lleva más el easy outfit de Mark Zuckerberg de la siempre amiga camiseta gris, o el polito de cuello vuelto que llevaba Steve Jobs.

 

¿Quieres saber qué no es muy recomendable?

Perfil sin foto de perfil… Noooo, eso no…

Foto con tu pareja… ay, no… 

Nooo, el logo de la empresa en lugar de la foto no… ¡Da la cara! Y sin foto de portada, ¡tampoco!

¿Jugarse la baza del miedo? Yo no lo veo…

Uyuyuy, la foto en la disco del pueblo con los neones… Eso no, eso tampoco. 

Del selfi con morritos, nada que decir. 

Nop. La foto con el agua cristalina de las vacaciones tampoco.